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Naturaleza, historia y arqueología en el corazón de Segovia

Naturaleza, patrimonio y arqueología se unen en el Valle del Eresma, uno de los paseos más bellos de Segovia, entre monasterios, molinos históricos y monumentos junto al río.

El valle del río Eresma ofrece uno de los recorridos más bellos y sorprendentes de Segovia. A lo largo de sus riberas, naturaleza y patrimonio se entrelazan en un paisaje único que invita a descubrir algunos de los rincones más emblemáticos y evocadores de la ciudad.

Paseo junto al Eresma

Este paseo permite adentrarse en lugares tan singulares como el barrio de San Lorenzo, la Real Casa de Moneda, el Monasterio del Parral, la iglesia de la Vera Cruz, el Santuario de la Virgen de la Fuencisla o el Convento de San Juan de la Cruz de los Padres Carmelitas Descalzos, entre muchos otros espacios cargados de historia y belleza.

Las orillas del Eresma, moldeadas durante siglos por el agua y habitadas desde tiempos remotos, conservan un extraordinario patrimonio natural, monumental e industrial. Todavía hoy pueden contemplarse restos de antiguos molinos hidráulicos que abastecieron fábricas de paños, harinas, borra y loza. Aunque muchos de ellos han sido transformados en viviendas privadas, continúan formando parte esencial del paisaje y mantienen el encanto de la arquitectura tradicional segoviana.

El barrio de San Lorenzo: tradición junto al río

La ruta comienza en el histórico barrio de San Lorenzo, uno de los más populares y auténticos de Segovia. Su plaza constituye uno de los conjuntos urbanos mejor conservados de la ciudad, con una arquitectura popular que conserva intacto el ambiente tranquilo y tradicional de otro tiempo.

Plaza de San Lorenzo

Presidiendo la plaza se alza la iglesia de San Lorenzo, magnífico ejemplo del románico segoviano, reconocible por sus armoniosas proporciones y su elegante torre de ladrillo.

Muy cerca discurre la histórica cacera de regantes, reflejo del ingenio hidráulico desarrollado en Segovia durante siglos. Desde aquí, el recorrido continúa hasta el puente de San Lorenzo, puerta de entrada hacia el Molino Cabila y la conocida senda de los molinos, un agradable camino acondicionado junto al río que puede recorrerse cuando el caudal lo permite.

Molino Cabila

Tomando la calle Puente de San Lorenzo y continuando por la calle San Vicente se alcanza el convento de San Vicente el Real, cuyos orígenes se remontan a un antiguo templo romano dedicado a Júpiter. Aunque actualmente permanece cerrado al público, sigue siendo uno de los enclaves históricos más destacados del valle.

La Alameda del Eresma

Desde el convento de San Vicente hasta el monasterio del Parral, la alameda que acompaña al río constituye uno de los paseos más hermosos y evocadores de Segovia. La vegetación de ribera, el sonido del agua y la presencia de aves y pequeños animales crean un entorno de gran valor ambiental y paisajístico.

En este tramo aparecen también vestigios históricos como la antigua iglesia de Santa Ana. Al cruzar el puente de la Alameda, varios versos recuerdan la figura de Antonio Machado, profundamente vinculada a la ciudad.

Subiendo por las escaleras cercanas se llega al convento de Santa Cruz la Real, fundado por Santo Domingo de Guzmán en el siglo XIII y reconstruido a finales del siglo XV bajo la dirección de Juan Guas. Destacan su magnífica portada, decorada con los símbolos de los Reyes Católicos, y la conocida Cueva de Santo Domingo, vinculada a las experiencias místicas de Santa Teresa de Jesús.

San Cruz la Real

La ruta continúa hasta el monasterio del Parral, joya del gótico tardío fundada por Enrique IV en 1447, y desciende después hacia la Real Casa de Moneda, uno de los escasos ejemplos de arquitectura industrial renacentista conservados en Europa, diseñada por Juan de Herrera en el siglo XVI.

El barrio de San Marcos y la Fuencisla

Bajo la silueta del Alcázar se extiende el histórico barrio de San Marcos, antiguo arrabal de hortelanos que todavía conserva un marcado carácter tradicional. En la Edad Media recibía el nombre de La Puente Castellana.

En sus alrededores se localizan restos de antiguas iglesias como Santiago, San Blas o San Gil, consideradas entre las más primitivas de Segovia. Ascendiendo hacia Zamarramala aparece la iglesia de la Vera Cruz, uno de los templos románicos más singulares de la provincia y excelente mirador sobre la ciudad y el valle del Eresma.

Iglesia de la Vera Cruz

Descendiendo nuevamente hacia el río se encuentran el Convento de San Juan de la Cruz de los padres Carmelitas Descalzos, donde se conservan los restos de San Juan de la Cruz, y el Santuario de Nuestra Señora de la Fuencisla, patrona de Segovia, destacado por su imponente rejería barroca y por el emblemático arco de la Fuencisla, que marca simbólicamente la entrada al valle.

Un valle habitado desde hace 40.000 años

El valle del Eresma no solo destaca por su patrimonio histórico y natural. Muy cerca de este entorno se localizan algunos de los yacimientos arqueológicos más importantes de la Prehistoria reciente de la península ibérica: el Abrigo del Molino y el yacimiento de San Lázaro.

En este último apareció un hallazgo excepcional: una huella dactilar sobre un canto rodado pintado con ocre, atribuida a un neandertal que habitó la zona hace aproximadamente 43.000 años. Se trata de la evidencia más antigua de una huella humana hallada en Europa y uno de los objetos simbólicos más antiguos asociados a los neandertales. Si quieres conocerlo, se encuentra expuesto en el Museo de Segovia.

Por su parte, el Abrigo del Molino conserva ocupaciones musterienses de entre 40.000 y 50.000 años de antigüedad y constituye un enclave clave para comprender los últimos grupos neandertales de la península ibérica, sus modos de vida y sus desplazamientos por el interior peninsular.

Para quienes deseen continuar explorando, el sendero junto al río permite acercarse a otros vestigios históricos, como el Molino de los Señores o la antigua iglesia mudéjar de San Pedro Abanto, hoy transformada en mesón, en un recorrido donde naturaleza, historia y arqueología se unen en uno de los paisajes más singulares de Segovia.