Paseo del Acueducto Monumental
Una de las mayores obras de la ingeniería romana se descubre paso a paso en este recorrido por el Acueducto de Segovia, desde el Azoguejo hasta el desarenador de San Gabriel.
El Acueducto Monumental de Segovia: recorrido, historia e ingeniería romana
El Acueducto de Segovia es el monumento más emblemático de la ciudad y una de las obras de ingeniería romana mejor conservadas del mundo. Este recorrido monumental, desde la Plaza del Azoguejo hasta el desarenador de San Gabriel, permite descubrir su historia, su sistema hidráulico y los secretos de su construcción. A lo largo del paseo podrás contemplar los famosos arcos de granito, conocer cómo abasteció de agua a Segovia durante casi dos mil años y comprender por qué fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Una ruta imprescindible para descubrir uno de los mayores símbolos del patrimonio romano en España.

El Acueducto de Segovia no solo puede contemplarse desde la Plaza del Azoguejo; también es posible seguir parte de su trazado monumental a través de un agradable paseo urbano que permite descubrir cómo esta extraordinaria obra de ingeniería romana se integró en la ciudad y en su vida cotidiana durante siglos.
Desde el Mirador del Postigo se puede contemplar una de las mejores vistas panorámicas del Acueducto.
Este recorrido comienza en la Plaza del Azoguejo, el punto más emblemático del monumento y donde la arquería alcanza su máxima monumentalidad. Aquí, los dobles arcos de granito se elevan más de 28 metros sobre el antiguo acceso a la ciudad, ofreciendo una de las imágenes más reconocibles de España.
Desde el Azoguejo, el paseo continúa ascendiendo suavemente de forma paralela al trazado del Acueducto hacia la Plaza de Día Sanz. Es en este punto donde podemos admirar la elegante curvatura de la arquería y apreciar la perfecta adaptación del monumento a la topografía urbana.

En esta plaza cabe destacar el edificio del IES Mariano Quintanilla, donde impartió clases el poeta Antonio Machado y la Academia de Artillería de Segovia, ubicada en el antiguo Convento de San Francisco (siglo XV).
A continuación, el itinerario prosigue por la calle Almira, donde el Acueducto comienza a integrarse entre edificios y espacios urbanos más estrechos. En este tramo se aprecia cómo la conducción romana reducía progresivamente la altura de sus arcos a medida que se aproximaba a la parte alta de la ciudad. Destacan los arcos construidos en el siglo XV, bajo el reinado de los RRCC, más de 30 arcos romanos habían sido destruidos a finales del siglo XI en el ataque que sufrió la ciudad por parte de Al-Mamun.
El paseo conduce después hasta uno de los elementos hidráulicos más interesantes del conjunto: el desarenador de San Gabriel. Este depósito permitía decantar y limpiar el agua antes de que continuase su recorrido hacia el interior de Segovia. Se trata de una pieza fundamental para comprender el sofisticado funcionamiento hidráulico del Acueducto y el avanzado conocimiento técnico de la ingeniería romana.

Desde aquí, el recorrido continúa hasta la calle Coronel Rexach, donde termina el trazado monumental visible.
En este entorno pueden contemplarse además destacados edificios históricos como el Monasterio de la Encarnación y el Monasterio de San Antonio el Real, enriqueciendo aún más el paseo.
Este itinerario permite descubrir el Acueducto desde una perspectiva diferente, más cercana y pausada, entendiendo no solo su monumentalidad, sino también su función práctica, su complejidad técnica y su estrecha relación con el crecimiento histórico de Segovia.
El Acueducto de Segovia: una obra maestra de la ingeniería romana
El Acueducto de Segovia es una de las obras de ingeniería romana mejor conservadas del mundo. Construido a comienzos del siglo II d. C., probablemente durante el final del reinado de Trajano o el inicio del de Adriano, abasteció de agua a la ciudad durante casi dos mil años, permaneciendo en funcionamiento hasta el siglo XX.
Declarado Monumento Histórico en 1884 y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985, es el símbolo más reconocido de Segovia y uno de los monumentos romanos más importantes de España.

Datos del Acueducto de Segovia
- 167 arcos y 120 pilares de granito.
- 28,10 metros de altura máxima en la plaza del Azoguejo.
- Más de 20.400 sillares de granito, ensamblados sin mortero mediante la técnica del opus quadrata.
- Capacidad para transportar entre 20 y 30 litros de agua por segundo.
- La primera referencia escrita data de 1201, y su representación artística más antigua aparece en un canecillo románico del siglo XII y en la Cantiga 107 de Alfonso X.
¿Cómo se construyó el Acueducto de Segovia?
La construcción del Acueducto de Segovia es una de las mayores obras de la ingeniería romana. Levantado con grandes sillares de granito unidos mediante la técnica del opus quadrata, el monumento se sostiene sin utilizar argamasa, cemento ni mortero. Su estabilidad se debe al perfecto tallado de las piedras y al preciso equilibrio de fuerzas entre los bloques.
Para levantar los arcos, los romanos emplearon andamios de madera y cimbras sobre las que colocaban las dovelas. La pieza clave de cada arco, tallada en forma de cuña, distribuía las cargas y garantizaba la resistencia de la estructura.
Los sillares eran transportados con rodillos de madera, rampas y animales de tiro cuando se trabajaba a baja altura. En los niveles superiores se utilizaban grandes ruedas de elevación accionadas por operarios, junto con poleas y cuerdas de cáñamo que permitían izar las pesadas piedras hasta su posición definitiva.

Los característicos orificios que aún pueden verse en muchos sillares servían para sujetar las tenazas metálicas empleadas durante el izado. Una vez colocadas las piezas, los canteros las ajustaban con palancas y remataban su acabado directamente sobre la obra.
Todavía son visibles las huellas del trabajo de los canteros, como las marcas de ajuste, las estrías del picado o el almohadillado decorativo de algunos sillares. También pueden apreciarse las hendiduras donde se introducían cuñas de madera, que al humedecerse facilitaban el corte preciso del granito.
Otro de los secretos de su resistencia es su diseño: el Acueducto presenta una base más ancha que se estrecha progresivamente en altura, una solución constructiva que mejora la estabilidad y permite soportar el enorme peso de la estructura desde hace casi dos mil años.
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Si deseas conocer mejor su historia y su funcionamiento, puedes visitar el Centro de Interpretación del Acueducto, ubicado en la Real Casa de Moneda de Segovia, o consultar obras especializadas como El Acueducto de Segovia: de Trajano al siglo XXI, de Santiago Martínez Caballero que puedes comprar en el Centro de Recepción de Visitantes.