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Un camino de historia y naturaleza

El Camino de San Frutos es una ruta de cerca de 80 kilómetros que aúna patrimonio, naturaleza y espiritualidad, ideal para senderistas y peregrinos que buscan una experiencia auténtica en el corazón de Castilla. A lo largo del recorrido, el viajero descubrirá los paisajes singulares de la meseta segoviana.

 

 

 

Recorrido y paisaje

El recorrido comienza en el corazón de Segovia, junto a su imponente Catedral, y permite descubrir algunos de los monumentos más emblemáticos de la ciudad, como el Acueducto romano y el Alcázar, antes de adentrarse en los amplios paisajes de la meseta castellana.

A lo largo del camino, el visitante atraviesa localidades con un marcado carácter tradicional, como Basardilla, Santo Domingo de Pirón o Sepúlveda, donde es posible disfrutar de la arquitectura popular, la hospitalidad rural y la tranquilidad de los pequeños pueblos.

La ruta discurre entre campos de cultivo, encinares y dehesas, acompañando el curso de ríos como el Pirón y el Duratón, que aportan contrastes de color y una rica biodiversidad. En los últimos tramos, el paisaje se vuelve especialmente espectacular con la llegada a las Hoces del Duratón, un impresionante cañón de roca caliza que ofrece algunas de las panorámicas naturales más sobresalientes de la provincia.

El recorrido culmina en la Ermita de San Frutos, edificada en el siglo XI sobre los restos del antiguo refugio del santo. Desde este enclave privilegiado se disfrutan vistas espectaculares del cañón y de su rica fauna, con especial protagonismo de los buitres leonados que surcan el cielo.

Este espacio, impregnado de profunda espiritualidad, continúa siendo un importante lugar de peregrinación, especialmente cada 25 de octubre, fecha en la que se celebra la festividad de San Frutos.

 

Ermita de San Frutos