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El Camino de San Frutos es una ruta de senderismo de aproximadamente 77 kilómetros que une la ciudad de Segovia con la Ermita de San Frutos, situada en el espectacular Parque Natural de las Hoces del Río Duratón, en la provincia de Segovia. Este recorrido, de gran valor histórico, cultural y paisajístico, sigue los pasos de San Frutos, el ermitaño visigodo del siglo VII que se retiró a estas tierras en busca de soledad y espiritualidad.

Recorrido y Paisaje

El camino comienza en la majestuosa Catedral de Segovia, pasando por lugares emblemáticos como el Acueducto Romano y el Alcázar, antes de adentrarse en la meseta castellana
A lo largo del trayecto, el caminante atraviesa pueblos históricos como Torrecaballeros, Basardilla, Santo Domingo de Pirón y Sepúlveda, cada uno con su propio encanto rural y arquitectura tradicional.

La ruta discurre entre campos de cultivo, encinares y dehesas, siguiendo el curso de ríos como el Pirón y el Duratón, donde la vegetación se hace más frondosa. En los últimos tramos, el paisaje se vuelve más abrupto y espectacular, con las imponentes Hoces del Duratón, un cañón de roca caliza esculpido por el río a lo largo de milenios.

Destino: La Ermita de San Frutos

El camino culmina en la Ermita de San Frutos, construida en el siglo XI sobre los restos del refugio del santo. Desde este punto, se puede disfrutar de unas vistas impresionantes del cañón y de su fauna, especialmente de los buitres leonados que sobrevuelan la zona. Este lugar, de gran carga espiritual, sigue siendo un punto de peregrinación, especialmente el 25 de octubre, cuando se celebra la festividad de San Frutos.

Un Camino de Historia y Naturaleza

El Camino de San Frutos es una ruta que combina patrimonio, naturaleza y espiritualidad, ideal para senderistas y peregrinos que buscan una experiencia auténtica en el corazón de Castilla. A lo largo del trayecto, se pueden descubrir no solo los paisajes únicos de la meseta segoviana, sino también la profunda huella cultural y religiosa que San Frutos dejó en la región.