José Antonio Abella, un segoviano de Burgos: literatura y filosofía
Por D. Mariano Martín Isabel
José Antonio Abella (1956 – 2024) fue médico, escultor, narrador, editor y poeta; también se interesó por la música, la ilustración, la filosofía y el paisaje de Segovia. Fue un auténtico espíritu del Renacimiento. Nació en Burgos, aunque él se consideraba, en buena medida, segoviano. Dejando de lado su producción escultórica y poética, que merecería charla aparte, aquí nos vamos a centrar en su obra narrativa; que se ajusta a lo que bien podríamos llamar un clasicismo poético que derivó, dentro del realismo, en dos direcciones complementarias: unas veces fue fotográfico y otras se presentó como
realismo insólito. Recibió el premio de la crítica de Castilla y León, amén de otros galardones prestigiosos como el Ateneo de Valladolid de novela, la Hucha de Oro de relato corto, concurso de cuentos del Emiliano Barral. Autor de novelas emblemáticas como La sonrisa robada, Aquel mar que nunca vimos, Agnus diaboli y El corazón del cíclope. Murió prematuramente, cuando estaba en la cúspide de su creación literaria. El crítico José Ignacio García lo considera, junto con Tomás Sánchez Santiago, el mejor escritor castellano-leonés del siglo XXI.
Mariano Martín Isabel, profesor de filosofía en diversos institutos de educación secundaria, el último de ellos el Andrés
Laguna, de Segovia, donde se ha jubilado. Es autor de artículos sobre Ortega y Gasset, María Zambrano, Manuel Vázquez
Montalbán, Francisco Miró Quesada, Andrés Laguna y el pensamiento prehispánico, entre otros, (publicados todos ellos
en volúmenes colectivos, la mayoría en el Fondo de Cultura Económica). Ha escrito novela y relato corto, algunos
aparecidos en editorial Derviche, así como el podcast Las ondas de la laguna, sobre la vida de Andrés Laguna (publicado por Derviche al tiempo que era retransmitido por la cadena SER en Radio Segovia). Las luces de Puertollano es una evocación lírica que apareció hace años en edición digital. Mariano Martín compatibiliza la filosofía con la literatura. Como amigo de José Antonio Abella, aún recuerda los largos paseos, de la mano de Gorki (su querido perro) y de la conversación embelesada bajo la mirada atenta de San Juan de la Cruz, raptados, a un tiempo, por la literatura y la filosofía, junto a las mágicas orillas del Eresma.
Entrada
Libre hasta completar aforo
Contacto
Aula-capilla del Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente
Plazuela de Bellas Artes s/m