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La asociación de cocineros de Segovia y provincia, La Parrilla, afronta una nueva etapa con el cambio de directiva, pero mantiene su espíritu de trabajo y de apoyo a las distintas ONGs y colaborando en las principales fiestas

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Cualquier guiso tiene una serie de ingredientes imprescindibles. En todas las fiestas de Segovia hay un colectivo que no puede faltar: la asociación de cocineros.

Esta agrupación, que cuenta con cerca de un centenar y medio de miembros, lleva décadas desarrollando una labor básica en las celebraciones más representativas del calendario cultural y festivo.

La fiesta de la Exaltación del Cochinillo, la festividad del patrón San Frutos, la chocolatada y el portaje carnavaleros, la Judiada de las fiestas de La Granja, San Lorenzo, San Juan y San Pedro, la ofrenda a la Virgen de La Fuencisla, congresos de turismo o de hostelería… Cualquier celebración, religiosa o pagana, tiene a los cocineros en sus fogones. Apoyan a los organizadores de eventos y mantienen costumbres y tradiciones, e impulsan iniciativas nuevas que permiten a propios y visitantes disfrutar en comunidad.

Antes de que la televisión convirtiera a algunos cocineros en estrellas mediáticas, los ‘frailes’ segovianos ya eran celebridades para la sociedad. Muchos han fallecido, pero brillan aún en la memoria colectiva. En los años 70, Tomás Urrialde fundó la asociación, la más antigua del país.

Hace unos días han celebrado su asamblea para renovar la Junta Directiva. La Presidencia ha recaído en Vicente Calle Enebral, que sustituye a Ignacio García Pérez, quien ha mantenido el cargo durante más de 20 años. Pero se mantiene en la directiva como jefe de relaciones públicas. El resto de integrantes son: César Gutiérrez Gómez, como secretario; Antonio Rodríguez López, como tesorero; y como vocales, Fernando Erguido de Pablo, Nuria Merino, Luis Berzal, Alfonso García de Frutos y Rubén López Martín.