Stracci
Artista: Claudia de Santos
Para ser honesta, vaya por delante que esta exposición iba a llamarse ‘Trapos’, pero en el último momento me di cuenta que la palabra trapo daba un tufillo despreciativo que en absoluto quiero yo para mis obras.
Buscando alternativas, pedí sinónimos a la RAE, pero la palabra ‘trapo’, en cualquiera de sus dos acepciones: como paño de limpieza o como trozo de tela de desecho, sólo ofrecía vocablos como bayeta, pingo, harapo, guiñapo, pingajo, andrajo… era evidente que la RAE también me aconsejaba cambiar de título.
Y en éstas estaba cuando Michelangelo Pistoletto me ofreció generosamente STRACCI.
Acepté de inmediato y ya no hubo marcha atrás. Venere degli stracci era mi espejo ( imagen muy oportuna tratándose de Pistoletto) y me ofrecía no sólo un título con autoridad, brillantemente connotado en el mundo del Arte, sino también un título aliñado con esa sonoridad riente que tiene el idioma italiano.
La Venus de los trapos remite a Heráclito y sus opuestos: ya saben: “lo contrapuesto concuerda, de los contrarios nace la más bella armonía y todo se engendra por la discordia”
Pistoletto en esta obra opone dos mundos, dos modelos. Por un lado el de la belleza clásica, inmutable, intemporal, canónica, y por otro los detritus cambiantes y siempre en expansión del mundo actual. Y nos propone la tarea de enfrentarlos, de concordar los dos modelos, de lograr con ellos la más bella armonía …
Tarea difícil y lo es mucho más si consideramos lo poco que ayuda la Venus, que se coloca de espaldas, displicente ; como diciendo : Ahí os quedáis, la tarea es vuestra, a mí me importa un pimiento..
Y pienso ahora que quizá sea éste, el intento de armonizar los trapos con la belleza, el marco teórico desde el que ver esta exposición. No sé… ni sé ni quiero teorizar con lo que hago; quede esa labor para otros. Al fin y al cabo nadie asiste a su propia autopsia, como decía el poeta Claudio Rodríguez. Pues eso.
Yo creo con trapos, juego con ellos, los retuerzo, los coso, los deshilo, los enrollo o los tejo y, de un montón de trapos el Azar y yo hacemos el milagro de crear obras con significado propio. Con trapos traduzco la emoción que me regalan la vida, el paisaje y muchos poetas. Hacer milagros puede parecer un misterio pero no es difícil: Gustavo Martin Garzo cuenta que todos los años su madre hacía el milagro de convertir un montón de mondas y corazones de la fruta que había utilizado para hacer latas y latas de carne de membrillo (que sus hermanos y él acababan casi odiando) en apenas una fuente de dorada y temblorosa jalea que codiciaban todos y que su madre reservaba para las visitas o las grandes ocasiones.
La basura abunda, pero ningún jardinero la rechaza. Yo tampoco.
Horario
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Palacio de Quintanar
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