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Fábricas de cerámica

La Innovadora fue otra de las muchas fábricas que pertenecían a la familia Carretero, Se constituyó en 1876 bajo la dirección de Anselmo Carretero, en el barrio del Puente Hierro. Su actividad consistía en la elaboración de productos cerámicos como: ladrillos, varios tipos de tejas, adornos hechos con arcilla para tejados y fachadas, baldosas, baldosines y otros materiales (refractarios y de gres).

Como refleja Carlos Álvaro en su artículo (Norte de Castilla del 12.10.2008), “La fábrica estaba dotada de máquinas de vapor y de todos los aparatos y mecanismos más avanzados, que posibilitaban una producción diaria de 30 toneladas de cerámica”. Por entonces, la fábrica era muy conocida por su cerámica, y esto le permitió participar en la construcción de grandes obras como el Canal de Isabel II en Madrid o la reforma del Castillo de La Mota, en Medina del Campo.

El 8 de septiembre de 1912 falleció Anselmo Carretero, quedando sus fábricas en manos de sus hijos. La Castellana fue para su hijo José y La Innovadora para su otro hijo, Juan.

Actualmente no quedan restos de esta antigua fábrica.

Otra fábrica de cerámica fue La Segoviana, creada por Melitón Martín en 1861 junto al puente de San Lorenzo. Pero en 1875 se la vendió a Marcos Vargas, éste especializó la fábrica en producción de loza, vajilla, piezas decorativas, cerámica con barnices metálicos y ornamentación para edificios. Según el cronista Lecea, sería una de las mejores fábricas de España en su género. Uno de los trabajadores fue el ceramista Daniel Zuloaga, quien convertiría las piezas de La Segoviana, en algo exclusivo. Actualmente no puede visitarse.