La emblemática Casa del Arco del Socorro, situada junto a la Puerta de San Andrés en la Muralla de Segovia, se prepara para una nueva etapa de servicio público. Según ha explicado la concejala May Escobar, el inmueble pasará a tener un uso turístico, aunque todavía no se han detallado las funciones específicas para no adelantar acontecimientos antes de que el plan esté plenamente definido. Para poner en marcha esta transformación, el Ayuntamiento ha adjudicado recientemente un contrato menor por valor de 5.293,75 euros a la empresa Einarq Estudio de Ingeniería y Arquitectura, bajo la dirección del arquitecto Jesús Javier Zaera Martín. Este proyecto, que contaba con un plazo de ejecución de un mes desde noviembre, tiene como prioridad inmediata la solución de los problemas de humedades que afectan a la estructura.
Hasta fechas recientes, este edificio de 117 metros cuadrados fue el hogar de la compañía de teatro Nao D'Amores, dirigida por Ana Zamora, Premio Nacional de Teatro 2023. La colaboración, iniciada en 2008 mediante un convenio que convirtió a la agrupación en compañía residente, llegó a su fin en 2024. La compañía continúa desarrollando sus espectáculos desde una nave en la localidad de Revenga, dejando el edificio de la plaza del Socorro libre para su nueva vocación institucional.
Desde el punto de vista arquitectónico, la Casa del Arco del Socorro es un tesoro del siglo XV ubicado en la antigua Judería. El edificio destaca por su estructura de tres plantas con entramados de madera, ladrillo y muros revocados que han sobrevivido a diversas reformas, especialmente las del siglo XX. El Plan Especial de Áreas Históricas de Segovia (PEAHIS) protege con especial celo elementos como la cerrajería de la fachada, los aleros de madera y el característico esgrafiado de flores que adorna su ángulo derecho, consolidándolo como un ejemplo vivo de la arquitectura tradicional segoviana.
El entorno se completa con la monumental Puerta de San Andrés, que hoy alberga el centro de información "La Muralla". Este acceso, que históricamente comunicaba la judería con las huertas del valle del Clamores, muestra una fisonomía fruto de las reformas de finales del siglo XV, con sus torres cuadrada y poligonal unidas por un pasadizo. Además de su valor logístico para el visitante, el lugar posee una fuerte carga literaria, pues una lápida recuerda que por estas mismas calles transcurrían las andanzas de los personajes de 'El Buscón' de Quevedo, uniendo así el patrimonio arquitectónico con la historia de las letras españolas.